Comentarios sobre el libro The Big Picture de Sean Carroll

Llegar a un acuerdo con la ciencia no es más fácil. Los divulgadores de hoy se enfrentan a dos desafíos, que Sean Carroll, un físico teórico del Instituto de Tecnología de California, afronta admirablemente, en su libro. Primero, hay mas cosas por explicar que nunca antes, ya que las ciencias extienden su abrazo a una gama cada vez más amplia de fenómenos; además, las teorías se están volviendo más extrañas. Einstein solía preocuparse de que, según la mecánica cuántica, Dios parece estar jugando a los dados con el universo. Ahora parece que ha puesto un mago de escena a cargo del casino. Las cosas se pueden conjurar de la nada, según parecen decir las últimas cosmologías, y la partícula que creías que estaba en tu bolsillo, en efecto, también puede estar detrás del oído de otra persona. Es por esto que la exposición de la teoría cuántica en el libro es vívida, y aún más impresionante por lograr evitar las matemáticas.

Los fenómenos físicos pueden investigarse útilmente en muchos niveles; por ejemplo se puede contar los átomos en una caja de gas, o tratar el gas como un líquido y estudiar sus propiedades fluidas. Del mismo modo, las acciones de una persona pueden describirse psicológicamente, en términos de sus deseos y creencias, o en términos de fisiología. Subyacente a todas estas historias científicas, existe una función de onda cuántica, o una colección de partículas y fuerzas según dice Carroll. Estableciendo que todas las descripciones válidas pueden deducirse de la física fundamental.

Carroll defiende lo que él llama “naturalismo poético”. “Naturalismo”, porque no hay nada más allá de la naturaleza. En particular, no hay dioses o fantasmas que trasciendan o interfieran con las leyes naturales. Entonces los dados de Einstein están rodando ellos mismos. “Poético”, porque “hay más de una forma de hablar sobre el mundo”. Es cierto, pero “poético” es un poco exagerado. Su postura es dura pero suave al tacto: una ciencia más amable, más gentil y más capaz.

La ciencia más amable de Carroll incluye un poco de filosofía. Su conocimiento del tema no solo profundiza el relato de su libro de las teorías contemporáneas, sino que es una bendición para sus partes históricas. “The Big Picture” trata principalmente de preguntas sobre la conciencia, el libre albedrío y la naturaleza de la moral. Es decir, si la gran mayoría de la vida es gravedad y electromagnetismo afectando electrones y núcleos… ¿cómo encajan los pensamientos en esto?

Un famoso experimento de pensamiento discutido por Carroll, que fue inventado por Frank Jackson, un filósofo australiano, se refiere a Mary, una científica que estudia el color. Curiosamente, debemos imaginar que Mary lleva una vida totalmente monocromática, a pesar de que no es daltónica. Su cuerpo está pintado de blanco y nunca ha salido de su casa sin ventanas, cuyo contenido es negro, blanco o gris. Nunca ha experimentado directamente los colores del arco iris, y sin embargo es una autoridad en óptica y fisiología de la percepción del color. Ahora supongamos que sale y ve flores por primera vez. ¿Aprende ella algo del mundo que la ciencia nunca podría haberle enseñado? En cierto sentido, sí: adquiere nuevos tipos de habilidades y recuerdos que no puedes obtener de los libros.

En sus capítulos finales, Carroll aborda lo que él llama el problema más difícil de todos: cómo encontrar el significado en un cosmos que no tiene un propósito trascendente. Sus diez consideraciones finales son fáciles de entender. Dejándonos con la idea que la forma en que las vidas de las personas importan “no es una cuestión científica”. En efecto. Pero tal vez no sea una pregunta intelectual en absoluto. Al igual que los colores del arco iris, tal vez el significado en la vida no sea algo que se aprenda de los libros, incluso de aquellos tan espléndidamente informativos como este.