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Si llegara a tener un hijo

Personal

Amados, Eduardo y Miguel, les escribo años después de haberle escrito a su hermana Mar, que aún no se ha decidido a llegar. Lo hago en medio del mejor momento de mi vida, hasta ahora. Siempre que decido escribir este tipo de misivas tengo la intención de compartir lo mejor de la vida. Trataré de hacer lo propio a continuación, sin embargo, estoy muy influenciado por el momento que vive México. Hijos, perdónenme. No debería estarles escribiendo, debería estar afuera luchando. Verán estoy muy ocupado con su futuro que descuidé mi presente. Perdónenme porque no habrán de conocer el México que conocí y perdonenme porque no he podido cambiar lo mal que están las cosas. Su país es el mejor del mundo, desgraciadamente se los entrego destrozado. Miguel Ángel, he hecho lo posible por decirte esto desde que llegaste a mi vida. Ojalá y hubiera tenido la oportunidad de decírtelo desde antes de que llegaras, como la tengo con tu hermano Eduardo. Para lo que me haya faltado decirte, aquí va junto con lo que ya sabes. Estas líneas también son para ti.

“SI LLEGARA A TENER UN HIJO”

Para Eduardo que está por llegar, y para Miguel que también lo espera.

Si llegara a tener un hijo le diría que tener un hermano es la mejor de las suertes del mundo. Que saber que tienes un amigo que te cuida, protege y quiere, a pesar de tus errores, es una sensación como pocas. Tener un hermano, es tener un mejor amigo. Tener un hermano, es tener un Padre y una Madre extras, pero sin las molestas reglas que nos enloquecen. Si llegara a tener un hijo, le diría que me llame tierra en vez de papá, porque sin importar lo que pase y haga, siempre estaré firme, bajo sus pies, para impulsarlo. También, como a mi hija, le pintaría los sistemas solares en la parte trasera de sus manos, para que tenga que aprender a apreciar el universo entero, antes de decir soberbiamente que sabe algo como la palma de su mano.

Le diría que va a aprender que esta vida te golpea, duro, en la cara y que espera que te levantes para golpearte de nuevo en el estómago, por que del golpe en el que pierdes la respiración encuentras también la forma de recordar que hermoso se siente el aire de nuevo entrando a tus pulmones. Si tuviera un hijo, haría lo posible para que la piel se le pusiera dura, aunque fuera a base de golpes y caídas. Y cuando lo viera en el suelo, llorando, derrotado le gritaría que gruñera y gritara y que de inmediato se pusiera de pie. Le diría que es un animal salvaje y que incluso en medio del frío del bosque, elija congelarse antes de sentir lástima por el mismo. Que la base misma de toda la existencia de un hombre es su espíritu, su temple, y que cuando eso está roto, no hay cura para ese mal.

Le diría que las mentiras son tan terribles, que son iguales a ciertos dolores aquí en el mundo que no pueden ser solucionados por curitas o palabras. Aún y cuando la verdad sea un caos, es preferible tenerla que vivir la dulce muerte de la mentira. Hijo, le diría, en este mundo la vida cobra y cobra caro. Dedícate a vender cosas buenas: un beso, un te quiero, un apoyo, un abrazo. Para que cuando la vida cobre, te cobre lo que hayas sembrado.

Hijo, hay cosas que un hombre, por mucho espíritu y temple que tenga, sólo puede resolver con amor. Le aseguraría que llorar no resuelve nada, pero que también sólo después de las lágrimas es cuando la bruma se aclara. Que entendiera que por más que tenga los brazos fuertes, estos nunca serán lo suficientemente fuertes para responsabilizarse de todo lo que está pendiente y busca ser sanado. Le aseguraría que lo he intentado y como se que aún así y por ser mi hijo, el intentaría hacerlo, le diría: Amor no eres tan fuerte! Se hacer ese truco, yo lo he hecho un millón de veces! Pero, no te preocupes. Sigue, aquí voy a tu lado y si te caes te cargo, anda!

Incluso un día, llegado el tiempo, aterrorizado pero firme le diría, hijo espero me hayas escuchado y se lo entregraría a la vida. Aqui estaré, le diría, recuerda que nunca me he alejado, pero camina tu camino, vive tu vida y hazme un lado, recuerda que en esta casa siempre te escucho, te apoyo y jamás, jamás te engaño.   Quiero que mi hijo que vea al mundo desde un microscopio casero, desde el fondo de una botella rota, y se de cuenta que existen galaxias enteras en el punto más pequeño de la mente de cualquier humano.

Quiero que sepa que el misterio del universo que nos rodea es pequeño en comparación con el misterio del corazón de una mujer. Las mujeres, hijo mío, son las únicas que pueden amar odiando y odiar amando. Recuerda hijo, jamás lastimes a una mújer, ni con la palabra, vienes de ella y vas hacia ella. Disfrútalas a todas, ámalas a todas, entrégate a todas. Pero eso sí, un día, no tan lejano, sentirás un lejano latido, primero como un rumor, después como alarido. No te preocupes! Es ella hijo! ella es! Se que da terror pero siguela hasta el infierno y traela de vuelta cargada entre tus brazos.

Le diría que hay días en los cuales sales de la cabina telefónica y al tratar de levantar el vuelo, la misma gente que quieres salvar, es la que te impide salvarlos porque están parados en tu capa. Días en los que que tendrás más razones para decir gracias. Agradece lo difícil porque enseña y forma.

Le diré que no hay nada más hermoso que el hombre parado en lo alto de la montaña, nada eleva más a la humanidad a buscar un ideal que el hombre que alza la mano. Le rogaré que proteja al desvalido, ataque sin piedad al tirano, perdone fácil y no olvide jamás. Tú, le diré, le pondrás la corona a los reyes que quieras, incluso a ti mismo, si lo deseas. Tú, le darás a la luna la razón para coquetear y empezar cada noche una y otra vez. Tú eres, puedes, estas y logras, no lo dudes jamás.

Si llegará a tener un hijo quiero que el sepa que vida es tremendamente cruda, pero siempre quiero que la vea a través de los ojos de su madre, no de los míos. Que recuerde que en una escala de uno a optimista y confiado, quiero que prefiera ser optimista y confiado. El golpe le enseñará y si sigue mi consejo, jamás lo olvidará. Que este seguro que el tonto que no pregunta siempre es tonto. Que el miedoso que nunca prueba siempre fracasa.

Le diré: Príncipe, recuerda que tu padre es un guerrero y tu madre una guerrera, y tu eres el niño de hermosa sonrisa que nunca debe de dejar de pedirle más a la vida. Recuerda, le diré que las buenas cosas siempre vienen de tres en tres pero también las malas cosas. Siempre discúlpate cuando hayas hecho algo mal, pero nunca te disculpes por algo que no hiciste. Tu voz eres tu. Tu palabra es tu vida. Canta, ríe y diviértete pero jamás mepierdas la cabeza y si la pierdes que sólo sea por amor.

Y cuando algún día te entreguen el dolor en tu puerta y por debajo metan guerra y sufrimiento e intolerancia. Cuando finalmente los cínicos del mundo te rodeen y su pesimismo te golpee. Tú diles que ellos, deberían haber conocido a tu padre y en medio de un gruñido grítales que ya te has encargado de mejorar y superar todo lo que alguna vez traté de enseñarte.