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Si llegara a tener una hija

Personal

Para Mar, si algún día llegas, inspirado en un poema urbano de Sara Key.

Si llegara a tener una hija, le diría todo lo que, por inmadurez, no pude aconsejarle a mi hermana. Le diría que me llame casa en vez de papá, porque sin importar lo que pase pueda encontrar el camino de vuelta a mí, cuando más lo necesite. Además le pintaría los sistemas solares en la parte trasera de sus manos, para que tenga que aprender a apreciar el universo entero, antes de decir soberbiamente que sabe algo como la palma de su mano.

Le diría que va a aprender que esta vida te golpea, duro, en la cara y que espera que te levantes para golpearte de nuevo en el estómago, por que del golpe en el que pierdes la respiración encuentras también la forma de recordar que hermoso se siente el aire de nuevo entrando a tus pulmones.

Le diría que hay dolores aquí en el mundo que no pueden ser solucionados por curitas o palabras. Que en el momento que se diera cuenta que Superman o la Mujer Maravilla no van a venir a salvarnos, también se diera cuenta que no tiene porque ponerse la capa de súper heroína ella sola. Que entendiera que por más que estires los dedos de las manos, estas nunca serán lo suficientemente grandes para sostener todo el dolor que busca ser sanado, créanme lo he intentado. Amor, le diría, no te hagas la desinteresada con lo que te digo! Se hacer ese truco, yo también lo he hecho un millón de veces! La realidad es que te importa, y que se que no me escuchas y que de todas maneras saldrás como loca a buscar el olor del humo para seguir el rastro a una casa quemada, a ver si puedes hallar al niño que lo perdió todo en el fuego, para ver si puedes salvarlo, curarlo, amarlo o incluso, tal vez encontrar al niño que incendió la casa y ver si puedes cambiarlo. Y aunque yo le diga que no se puede ayudar a todos, se que ella de cualquier forma lo hará y por eso siempre tendré helado de limón y chocolate en el refrigerador, porque no hay corazón roto ni desilusión que no la cure el helado de chocolate… Bueno!, si las hay! pero por eso tendré el helado de limón, y me aseguraré que este hecho con agua de lluvia porque la lluvia lo lava todo, lo limpia todo.

Quiero que ella vea al mundo desde un microscopio casero, desde el fondo de una botella rota, y se de cuenta que existen galaxias enteras en el punto más pequeño de la mente de cualquier humano.

Lo quiero porque, así fue como mi madre me enseñó. Ella me dijo, le diré, que habría días como este o como otros en los que abres emocionado tus brazos para alcanzar la felicidad y terminas sólo con moretones y golpes. Días en los cuales sales de la cabina telefónica y al tratar de levantar el vuelo, la misma gente que quieres salvar, es la que te impide salvarlos porque están parados en tu capa. Días en los que las botas se te llenen de agua en medio de la lluvia y estas hasta las rodillas de lágrimas… y es en esos días, le diré, en los que tendrás más razones para decir: gracias.

Porque no hay nada más hermoso que la necia mar que no desiste en dejar de besar la orilla con cada ola, sin importar cuantas veces se va, regresa. Tú, le diré, le pondrás en cada caminar el nombre al viento. Tú, les darás a las estrellas la razón para brillar y empezar cada noche una y otra vez. Sin rendirse, comenzando de nuevo una y otra vez, las necesarias para que captemos su brillo. Y si ves que hay mentes que hacen explosión en menos de un minuto, asegúrate que tu mente se mantenga firme en este hermoso lugar que llamamos tierra. Y sí, en una escala de uno a optimista y confiada, quiero que prefieras ser optimista y confiada.

Si llegara a tener una hija quiero que ella sepa que este mundo esta hecho de azúcar, que con cualquier viento puede desquebrajarse pero que nunca hay que tener miedo de pasar el dedo por la vida para probarla. Le diré: Nena, recuerda que tu padre es un guerrero y tu madre una guerrera, y tu eres la niña de grandes ojos que nunca debe de dejar de pedirle más a la vida. Recuerda, le diré que las buenas cosas siempre vienen de tres en tres pero también las malas cosas. Siempre discúlpate cuando hayas hecho algo mal, pero nunca te disculpes porque tus ojos se rehúsen a dejar de brillar. Tu voz puede ser algo pequeño, pero nunca dejes de cantar.

Y cuando algún día te entreguen el dolor en tu puerta y por debajo metan guerra y sufrimiento e intolerancia. Cuando finalmente los cínicos del mundo te rodeen y su pesimismo te golpee. Tú diles que ellos, deberían haber conocido a tu padre.